WASHINGTON.- En pocas ocasiones Barack Obama ha vacilado y dudado tanto. Pasaron semanas hasta que el presidente de Estados Unidos pidió, al menos oficialmente, la salida de Muammar al Gaddafi. Y ni siquiera se ha empezado a elaborar un plan de actuación. La potencia mundial número uno parece contemplar desvalida la carnicería en Libia.
Aunque oficialmente se afirma que todas las opciones son posibles, la verdad es que las posibilidades de actuación están limitadas: Libia es una carga peligrosa para el Ejército de Estados Unidos.
Sobre todo los crudos combates por la ciudad de Al Zawiya, donde las unidades de Gaddafi emplean armamento pesado, están presionando a EEUU. El presidente está horrorizado, afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. A lo largo del día Obama convoca a los expertos en tres ocasiones para que le informen sobre la situación en Libia, una muestra clara de cuán en serio el "comandante en jefe" se toma el asunto.
"No descartamos ninguna opción", subraya de nuevo Carney, quien especifica sin embargo de qué alternativas se está hablando en concreto. No obstante, una cosa queda cada vez más clara: la presión para que Estados Unidos actúe es cada vez mayor, sobre todo cuanto más sangrientos y terribles se tornan los combates en Libia.
"Se incrementa la apuesta por Washington", advierte el "Washington Post" en vista de la batalla por Al Zawiya. ¿Cuánto tiempo podrá seguir Estados Unidos mirando sin actuar?.
Pero los militares son escépticos, especulan a más tiempo e intentan calmar los ánimos. "Hay mucha habladuría sin sentido sobre algunas de esas opciones militares", dijo el secretario de Defensa, Robert Gates. Al jefe del Pentágono le irritó la propuesta de establecer una zona de prohibición de vuelo, una medida muy peligrosa, ya que se trataría de una guerra abierta.
"Llamemos a las cosas por su nombre. Una zona de exclusión aérea comienza con un ataque a Libia para destruir la defensa aérea", dijo Gates ante un comité del Congreso. Eso significaría que los aviones de combate tendrían que desactivar a la fuerza aérea libia así como los misiles antiaéreos. Y en los círculos militares se advierte que la defensa aérea libia es mucho más efectiva que la iraquí durante la invasión de Bagdad en 2003. No obstante, los militares estadounidenses realizan preparativos "por si acaso" la intervención resulta inevitable. Así, el buque de guerra "USS Kearsarge" se encuentra en Creta (Grecia) con 1.200 soldados a bordo. Esta embarcación es apropiada para acciones de aterrizaje y evacuación. El jueves aterrizaron en la isla mediterránea 400 soldados estadounidenses. El mayor temor de Obama es que Gaddafi se pueda atrincherar y los combates sean cada vez peor, y que la situación en el país norteafricano quede totalmente fuera de control y empiece una guerra civil abierta.
Según los cálculos de Washington, para entonces EEUU ya no podría permanecer al margen. Es por ello que en Washington, fuera de micrófono, se está hablando continuamente de una "línea roja" que Gaddafi no puede cruzar. Sólo que nadie ha dicho hasta el momento por dónde pasa exactamente esa línea. Obama ya ha pensado incluso en el reparto de víveres en Trípoli, todavía un bastión de Gaddafi, para el caso de que la situación se agrave y el líder libio siga presentando resistencia.
Sin embargo, a diferencia de su predecesor George W. Bush, Obama lo deja meridianamente claro: no habrá acciones unilaterales de parte de EEUU. Todo se consensuará con la comunidad internacional. Eso significa en concreto que también la OTAN y la Liga Árabe tendrán que participar si se llegase a una intervención.